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El supersticioso

Semblanzas con resolución: el supersticioso

Todos los martes iba caminando al trabajo. De embarcarse, ni en la guagua. Los días 13, un suplicio. De ropa amarilla ni hablamos. Infortunadamente, pese a que se levantó con el pie derecho por el lado derecho de la cama, esa fatídica fecha entró a comprar en “un chino” situado en el número 4 de la calle X justo en el momento en que pasaba un gato negro; dentro había un bebé llorando a rabiar y como consecuencia a sus padres se le había roto un espejo que intentaban vender. Inmediatamente cruzó los dedos, tocó una madera… y pidió perejil. 

Manuel Negrin (2016)