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La perfumada

Semblanzas con resolución: la perfumada

Sinceramente, a veces olía a incienso; otras, al caramelo fundido que acompaña a las natillas. Pero había que renocerle un catálogo de perfumes que no parecía tener fin. Cada día, uno diferente. Probablemente también cada día, un tarro. Nunca le faltó compañía masculina, sobre todo si eran fumadores: allí donde fueran nunca olía a tabaco. Días atrás la expulsaron de una churrasquería. Los dueños se quejaron: en el exterior no olía a carne asada sino a Chanel número 5. Es más, varias personas habían entrado preguntando por perfumes. Finalmente entró a trabajar en el PIRS sin necesidad de concurso oposición.

Manuel Negrin (2016)